sábado, 3 de marzo de 2012

Eterno Stiletto

Se puso de moda después de la II Guerra Mundial, y desde entonces las mujeres no nos hemos bajado de él. El stiletto, ese must have imperecedero de cualquier femme fatale. Un tacón extrafino que eleva nuestros talones varios centímetros por encima del suelo (y nuestro ánimo varios centímetros más).
El término viene de la palabra latina stilus, que significa estaca o alfiler. En el Renacimiento era el nombre que se le daba a un puñal muy popular entre los asesinos con una forma muy similar al tacón de un stiletto. Zapatos con tacón muy fino aparecen ya en el siglo diecinueve, pero su fama mundial y el nombre por el que hoy los conocemos se le atribuye -no con poca polémica- a Roger Viver.
Para poder aumentar la altura del zapato y poder reducir su grosor hasta convertirlo en algo de apariencia frágil, se introdujo una pieza metálica que serviría como esqueleto del tacón: nace así el stiletto. Al principio el nombre se utilizaba sólo para denominar a este tipo de tacón, pero poco a poco se ha instalado en nuestro vocabulario y ya conocemos como stiletto a cualquier zapato de tacón muy alto y fino.

Irresistible y a veces también imposible. Curva el pie al máximo y produce un cambio en la postura de todo el cuerpo: Con él la silueta se estiliza, el pecho se marca y las caderas se contonean al caminar de una manera sinuosa que ha provocado sensación en todos sus años de vida.
En definitiva, el stiletto se convierte en un arma tan puntiaguda y peligrosa como lo era la daga que le da nombre.
¿Quién se resiste?

Un modelo de Miu Miu para esta temporada con 12 centímetros de tacón. 

by The Shoe Hunter

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